miércoles, 20 de enero de 2010

Japon.

MODERNIZACIÓN ECONÓMICA Y CIENTÍFICA Y CREACIÓN DE UN NUEVO SISTEMA EDUCATIVO. JAPÓN EN LA ÉPOCA MEIJI. 1868-1912

La evolución de la educación desde la época feudal hasta los tiempos modernos.

Ronald S. Anderson

Hasta hace un siglo Japón era un país subdesarrollado, la unidad de propósito y de pueblo fueron  construir una moderna potencia mundial. La población era étnicamente homogénea, tenía un lenguaje, una literatura, un sistema de valores y una tradición histórica comunes.

El sistema feudal en el que se regían, el aislamiento del mismo país, permitió el surgimiento de un conjunto de instituciones embrionarias de gobierno, comercio y educación  que fueron importantes requisitos para la modernización.

En el Japón antiguo, existían vías de educación separadas para los samuráis y los plebeyos. Surgieron 4 diferentes tipos de escuelas, todas para enseñar un plan de estudios confucianos:

1.       Las escuelas oficiales, estas para puestos de liderazgo, esta incluían 277 escuelas para los clanes en la mayoría de los dominios feudales.

En los siglos XVIII, cada feudo tenía su erudito confuciano, actuaba como administrador, consejero del señor feudal y maestro de los jóvenes samuráis de la escuela del clan.

El curriculum de estas escuelas incluía textos clásicos de confucianismo para la moral, artes marciales, historia japonesa y china, caligrafía, composición y etiqueta. Hacia el fin del régimen feudal se incorporaron estudios occidentales como medicina, lenguas extranjeras y ciencia militar. Estas escuelas tenían como propósito principal desarrollar el carácter en los niños de la elite, destinados a ser los líderes del futuro de Japón. Los  samuráis se dieron cuenta de que la forma en que eran preparados sus dirigentes al competir con el poderío económico y militar del extranjero, la oportunidad para que el país sobreviviera se encontraba en dominar la ciencia militar y las técnicas industriales del Occidente.

2.       Cerca de 400 “escuelas locales” dispersas en las ciudades grandes, que con frecuencia eran ramas de las escuelas de los clanes.

Estas siguieron el modelo de las escuelas de los clanes principales de las ciudades fortificadas de los feudos, estas fueron establecidas por señores feudales ilustrados como ramas de la escuela del clan, para atender a los hijos de los oficiales samuráis ubicados en áreas circundantes. Para algunos estas escuelas existían para proporcionar educación a sus hijos, mantenían la educación moral y servían como medio de control del pensamiento, haciendo a los habitantes de la villa obedientes, incluso cuando las condiciones económicas eran difíciles. Las escuelas locales que dependían del clan recibían una asignación de arroz como apoyo y estaban sujetas a una minuciosa supervisión oficial, incluso las escuelas que eran financieramente independientes estaban bajo el control administrativo del clan y se les requería atenerse a la filosofía confuciana ortodoxa de la escuela central del clan. Estas escuelas no estaban exentos de pagar impuestos y los privilegios especiales otorgados por el daimio a los maestros.

Hacia el final del periodo Tokugawa, la educación de los plebeyos de alto rango se volvió una preocupación importante del gobierno nacional, se permitió a los hijos de los líderes de las villas de los granjeros ricos fueran admitidos a estudiar en la escuela local junto con los hijos de los samuráis. Estas escuelas semioficiales, abiertas tanto a plebeyos como a los samuráis sirvieron como instrumento selectivo basado en el merito y ofrecieron una oportunidad para la movilidad social.

3.       Las academias privadas, que en la época de la revolución eran 1500, organizadas por un erudito distinguido para instruir a algunos discípulos muy capaces, ya fueran samuráis o plebeyos.

Estas escuelas iban desde escuelas elementales, que ofrecían una preparación para saber leer y escribir, hasta instituciones superiores que ofrecían estudios avanzados para los graduados de las escuelas de los clanes. Estas escuelas aceptaban hijos talentosos de sacerdotes, granjeros y comerciantes. En las academias, el principio moderno de recompensa por los logros fue desarrollado y aplicado para compensar la influencia tradicional de la posición de clase en el sistema feudal de Japón.

4.       Cerca de 11000 escuelas de escritura, que eran pequeñas escuelas elementales para el entrenamiento práctico de los niños plebeyos, en su mayoría hijos de granjeros y comerciantes ricos.

Durante los tiempos feudales se descuido la educación del hombre común, ya que los gobernantes sostenían que los pueblos solo debía aprender a obedecer. La preocupación de los aldeanos por la educación se limito a asignarles ocasionalmente un maestro confuciano que daba “conferencias-sermones” sobre las virtudes de obediencia, diligencia, amor filial, humildad y lealtad, estos valores eran aceptados por los plebeyos y servían para mantenerlos tranquilos en ocasiones. Estas escuelas no solo ofrecían la lectura y la escritura de obras morales confucianas y de homilías budistas, sino también materias como aritmética con el ábaco y correspondencia de negocios. Esta preparación capacitaba al ciudadano ordinario para sobrevivir en una sociedad feudal minuciosamente estructurada y para continuar en la ocupación de su padre. El número de estas escuelas creció rápidamente a partir de 1800.

Las principales escuelas feudales de Japón fueron notablemente productivas, pese a que, como en la mayor parte de los países occidentales de mediados del siglo XIX, no se contaba con un sistema escolar nacional. Todo parece indicar que alcanzaron su propósito central: inculcar los valores morales para el desarrollo del carácter.

En el siglo XIX, los estudios occidentales fueron incluidos en el programa escolar, esto siempre y cuando se apegara a la ciencia y no propagaran las temidas ideologías extranjeras. A partir de 1850 Japón producía su propio cuerpo de especialistas, con ideas sorprendentemente modernas. La nación tenía “un sistema de educación desarrollado, clasista, formalista, retrogrado y anticuado pero intelectualmente especializado, disciplinado o a veces estimulantes, y políticamente pertinente”.

La inversión en la educación durante el periodo feudal produjo un interés mas intenso en las cuestiones educativas durante la ulterior época Meiji. Se reconoció que era esencial un sistema de educación universal para establecer un Estado moderno. La nación se desarrollo rápidamente tomando de manera selectiva ideas del Occidente. Según un erudito hubo tres estadios de difusión cultural:

1.       Adopción en masa de las ideas e instituciones extranjeras, en ciertos casos hasta la exageración.

2.       Adaptación de esas ideas e instituciones a la cultura japonesa, algunas veces al punto de una completa distorsión o improcedencia.

3.       Sustitución de las ideas e instituciones extranjeras por una versión totalmente  “japonizada”.

Esta revolución controlada permitió alcanzar la modernización en una breve generación, hacia fines del siglo XIX.

Los líderes  pedían la educación universal como medio para acelerar el progreso. En abril de 1868 el emperador Mutsuhito promulgo una carta- Juramento de Cinco Artículos que declaraba los principios sobre los cuales se basaría el nuevo gobierno imperial, vinculaba el abandono de “las bajas costumbres de tiempos pasados” con un decidió compromiso positivo en la educación al declarar que “se debía buscar el conocimiento en todo el mundo para así fortalecer las bases de la política imperial”, de acuerdo con esto la oligarquía inicio un programa de intercambio educativo, se enviaron estudiantes a occidente para conocer su enseñanza y tecnología, y también se invitaron expertos occidentales como instructores. Muchos jóvenes se animaron a estudiar fuera gracias a que conocían los puestos que ocuparían a su regreso.

Los japoneses tenían pocas instituciones modernas y estaban determinados a tomar solo lo mejor que hubiera desarrollado cada país extranjero, importando expertos de muchos países, mejoraron todas las actividades que en Japón se desarrollaban con la ayuda de estrategias extranjeras.

Por muy diversas razones, los Estados unidos habían ejercido una influencia dominante sobre la modernización del sistema educativo japonés. Al paso de los años, estos han tomado de los Estados Unidos más ideas sobre la educación que de ningún otro país. El sistema educativo escolar de EU se volvió un modelo para los educadores japoneses. Enseñar era una ciencia, de allí que se necesitara técnicas efectivas de instrucción a partir de una nueva concepción. La educación hasta ese tiempo se había basado en los estudios de la moral confuciana sirviendo como camino para la dignificación personal. Ante estas circunstancias el liberalismo y el utilitarismo salieron victoriosos, al menos temporalmente.

El momento exigía al mismo tiempo liderazgo y cultura. Esto se dividió en fases:

1.       Enfoca la educación superior como rápida fuente de líderes. En 1896 se establece una nueva universidad con planes de estudio occidentales que reemplazo al viejo colegio confuciano, después de muchas transformaciones se convirtió en la institución de mayor prestigio. Se necesitaba un sistema escolar universal que pudiera:

·         Edificar la unidad nacional, mediante la lealtad al emperador.

·         Preparar cuadros técnicos para llevar a cabo la modernización. El gobierno nacional creo el Departamento de Educación de Tokio, en julio de 1871, con responsabilidad en todos los asuntos educativos y culturales... así se creó la autoridad nacional antes de que existiera un verdadero sistema escolar.

Las escuelas serian parcialmente subsidiadas por el Tesoro Nacional y supervisadas por este departamento. Se le envió memorándum a los gobernadores  de cada prefectura para así estos se encargaran de de establecer escuelas elementales en su región. Entre los intelectuales conservadores, muchos sostenían que la educación  de Pestalozzi era deficiente en contenido, no enseñaba el conocimiento esencial y descuidaba la instrucción moral, que ellos consideraban medular.

domingo, 17 de enero de 2010

LA EDUCACION PRIMARIA EN FRANCIA EN LA DECADA DE 1880. LA ORGANIZACIÓN DE UN SISTEMA NACIONAL COMO SERVICIO PÚBLICO, LAICO, OBLIGATORIO Y GRATUITO.

ANTONIE PROST

Los republicanos no fundaron la escuela, esta se edifico a lo largo de todo el siglo por el impulso de una evolución social profunda. En esta época la instrucción es un ideal colectivo.

Los republicanos en el poder no estaban del todo unidos en pensamiento y acciones, lo mostraban constantemente en los diferentes sucesos que se fueron presentando. Unos anhelaban una ley general, pero el ministro Jules Ferry el 20 de noviembre de 1883, logra que triunfe un método más empírico y embiste sucesivamente cada punto del programa. En la enseñanza secundaria, se encuentra la gran reforma del mismo año y el establecimiento de las escuelas abiertas para muchachas.

En la enseñanza primaria se fundan las escuelas normales de Fontenay y Saint Cloud y se promulga la ley del 9 de agosto de 1879 que instituye en cada provincia una escuela normal para mujeres. Leyes como la del 1 de junio de 1878 y la del 20 de marzo de 1883 que facilita la construcción de las casas escuelas, se revisa la organización pedagógica y se transforman los programas.

Lo fundamental de la obra republicana es construir la enseñanza primaria en servicio público, el 16 de marzo de 1882, se da el sentido de gratuidad total, la obligatoriedad impuesta al padre de familia el 28 de marzo de 1882 de enviar a sus hijos a la escuela de los 7 a los 13 años, existe entonces la laicidad de los programas, corolario de la obligación, instituida por la misma ley y que se traduce en la práctica por la supresión de la enseñanza del catecismo.

El debate se centra en que las comunidades femeninas habían hecho mucho por el desarrollo de la instrucción desde hacía unos 30 años, en otro terreno los católicos intentar responder a la liga de la enseñanza mediante bibliotecas parroquiales, se muestran como partidarios de la instrucción y pretende que se desarrolle en el marco de la legislación existente, por lo cual no era necesario modificarla. El debate se centraba entonces en la constitución en servicio público de la instrucción.

Los republicanos se apoyaban en los siguientes tres puntos o ideas principales: la igualdad ente los niños se basaba en el rechazo a las distinciones introducidas entre los niños por la gratuidad parcial, se pensaba que así los padres vigilaban mas la asistencia de sus hijos a la escuela si tenían que pagar, motivo por el cual se discutía la buena fe de la eficiencia de la gratuidad con respecto a la asistencia a la escuela. El derecho que tenían los niños a la instrucción y el deber que el Estado tenía de proporcionarla. Desde ese momento se fundamenta la obligatoriedad, la gratuidad y la laicidad.

Los católicos contradicen la laicidad categóricamente, el triunfo de la secularización es más que su derrota, pensaban que la secularización era condenada por ellos y solo puede hacerse sin ellos y contra ellos. Los republicanos por su parte agravan el carácter polémico de la secularización, no pueden admitir que los católicos continúen educando en la condena al espíritu moderno y a los principios de 1789 a toda una parte de la juventud. La unidad nacional no puede fundarse más que en la aceptación de los principios de 1789.

Esto incitaba a que no existiera ninguna avenencia entre católicos y republicanos, estaban en desacuerdo filosóficamente hablando, los católicos por su parte niegan que se pueda concebir una moral independiente de la religión, mientras que los republicanos sostienen la posibilidad o la realidad de una moral autónoma.

Jules Ferry era un Librepensador que resistía introducir en la ley los deberes hacia Dios que se mantenían en el programa de estudio. Como legislador positivista, considera definitiva la cuestión de las instituciones, una vez adquirida la secularización, la religión se deterioro por sí sola. Ferry proponía que los miembros de los cultos que lo solicitaran pudieran ser autorizados, bajo ciertas condiciones a impartir la enseñanza religiosa en los locales escolares fuera de las horas de clase. Ferry permanecía fiel a su concepción tolerante de la laicidad. Existía una preocupación por parte de los católicos, tanto al rechazo de la secularización como a la laicidad de la escuela. Todos estaban convencidos de la gran influencia que la escuela tenia. La enseñanza, en la práctica, no puede ser totalmente neutra.

Los católicos valuaban que algunos manuales de instrucción cívica atacaban a la religión, en el plano de los principios retirarlos habría sido reconocerle de manera indirecta un hecho de control a la iglesia, que la secularización aspiraba precisamente a quitarle, en el plano de los hechos, esos manuales no eran verdaderamente sectarios.

En 1889 con el pago a los maestros por el Estado, la secularización de la institución escolar había culminado. Tal como los textos que le dan forma, la laicidad no está libre de intensiones sectarias, ella aspira también a poner en dificultades la enseñanza de la religión.

La política anticlerical hace una pausa después del voto de las leyes fundamentales. Entre muchos de los republicanos permanece el sentimiento de que se requiere de un largo tiempo para que la escuela laica sea parte de las costumbres.

La laicidad entra en las costumbres y forma de vida de cada lugar, cada región decide como vivir en torno a la laicidad, en algunas regiones la escuela se divide en dos, en la escuela laica y la escuela congregacional, cada una tenía su forma de enseñanza, cada una tenia a sus seguidores. La petición de igualdad de educación entre las clases sociales no solo es petición para los hombres, también para las mujeres. La igualdad de la educación es la unidad reconstituida en la familia.

La autonomía de la enseñanza primaria justifica la ambición de sus programas en relación con las pequeñas escuelas de principios del siglo XIX, que se asignaban modestamente como meta enseñar a leer y escribir y contar. Para satisfacer la función practica, los programas se vuelven más pesados y los maestros pierden en parte la libertad y la iniciativa que requiere la educación.

La doctrina de la enseñanza primaria es de una perfecta claridad.se parte de un proceder intuitivo partiendo de lo sensible, para así comparar y generalizar. Claro está que hay maestros fieles a la pedagogía de las instrucciones. Se pretende difundir una pedagogía innovadora. Ese adulto es en lo sucesivo ciudadano libre de una democracia, pero es un adulto, y la escuela se define a partir de las exigencias sociales. De ahí la relevancia de la lengua escrita sobre la lengua hablada, del texto de autor al texto libre, del análisis racional sobre el sondeo experimental.

Los republicanos imaginan como meta de la escuela al adulto positivo no ya al adulto creyente. Una clase es una reunión de niños difícil de conducir, los maestros novatos se presentan en escuelas rurales, donde aun existe confianza ante el maestro, escapando de la pedagogia autoritaria, de los deberes. Aun así la escuela elemental sigue siendo dominada por la preocupación de formar adultos para una sociedad rural, comerciante, ahorradora y democrática